sábado, 23 de agosto de 2014

DEJAD DE JODER

Seguro que este mensaje dentro de esta cabina telefónica sin teléfono (mobiliario urbano de otros tiempos) lo ha escrito un vecino cansado de tanto turismo de ida y vuelta en el precioso pueblo de Altea, Valencia.
Y es que el turismo es y supone riqueza pero las aglomeraciones que se preparan en esos pequeños pueblos mágicos y 100% turísticos no siempre son del agrado de todos los vecinos.
El turismo de masas rompe la normalidad de las gentes originarias que quieren vivir con normalidad y que difícilmente lo pueden conseguir por las aglomeraciones de turistas deseosos de sacar la mejor instantánea a las calles, al paisaje, a sus gentes.
Vivir en pueblos tan turísticos como Altea implica, asimilar las idas y venidas de multitud de gente extraña que incomoda y rompe la tranquilidad de las vidas tranquilas de sus habitantes. Es el precio del progreso.



Geolocalización

 

Ver mapa más grande

No hay comentarios:

Publicar un comentario