domingo, 25 de octubre de 2015

MENOS RELIGIÓN Y MÁS EDUCACIÓN

Tengo fe y por eso creo que la mayoría de maestros y profesores estamos de acuerdo en afirmar que la inclusión del Área de Religión y Moral Católica o Evangélica o Islámica en el currículo de la enseñanza obligatoria no es el mayor problema de la educación española. Pero no es menos cierto que, si se hiciera una encuesta entre los docentes de la conveniencia o no de mantener la religión en el horario escolar y curricular, una amplia mayoría, optaría por desplazar el área o asignatura de cualquier clase de religión a horario extraescolar o incluso a horario parroquial. Y esto no significa que las familias que optan por religión (cada vez menos), condenen a los hijos a aprender algo que no les será útil en su futuro. La religión es muy útil para la estabilidad de las personas, sobre todo en el lecho de muerte. 
Llegados hasta este punto, cada uno tiene su opinión y ha de respetarse, pero estamos obligados a dialogar si en el año 2015 después de Cristo la religión es necesaria en las escuelas e institutos. Pero, ¿cuáles son los mayores problemas de incluir la religión en horario escolar y curricular? Podríamos agruparlos en los siguientes siete pecados capitales:
1º Se ocupan 60 o 90 minutos semanales en no aprender un poco más de inglés o matemáticas o lengua o informática… o en cursar Valores Cívicos y Morales 
2º Se obliga a los alumnos que no optan por religión a elegir el desastroso y viejo invento de MAE (medidas de atención educativa) o el más moderno de Valores Cívicos y Morales.
3º Se fracciona la escuela entre dos opciones y se refuerza la idea entre el alumnado de pertenencia a un grupo u otro dependiendo de las creencias religiosas familiares produciendo desigualdades innecesarias. 
4º Se condiciona toda la organización de un centro educativo a las horas de religión y a los maestros de religión ya que la mayoría de maestros que imparten religión están impuestos por el obispado de turno y tienen horarios laborales incompletos que condicionan el resto de las horas. Se prioriza ajustar las horas de religión frente a áreas troncales como lengua o matemáticas. (Una de las mayores estupideces en la que Administración Educativa mira para otro lado). 
5º Se permite que los obispados contraten a maestros o profesores en los que se valora más la afinidad familiar que la valía profesional. En la escuela pública hay demasiados sobrinos y sobrinetes de curas y monjas.
6º Se presiona a los maestros que imparten el área a conseguir todos los cursos una autorización en forma de "missio canónica".
7º Se "invita" a los profesores de religión a compartir horas y sueldo con otros profesores que pierden horas por falta de alumnado, incumpliéndose la normativa que prioriza afianzar jornadas completas que facilitan la organización de los centros y el ahorro de dinero en desplazamientos e itinerancias de la caja común del estado. 
Después de esta exposición no sabría decidir de la conveniencia de incluir la religión en las escuelas. Lo que sí tengo claro es que no como hasta ahora. Si se decide que sí, debemos exigir que sea la Administración la que tome las riendas del asunto con dos simples decisiones:
1ª Incluir el Grado Universitario de Maestro Especialista en Religión
2ª Convocar oposiciones para los maestros de religión.
Con esto conseguiríamos normalizar una situación anormal que arrastramos por convenios internacionales firmados en otros tiempos y que toca revisar. ¡Si Francisco supiera la desorganización organizada que ostentan algunas diócesis... Cogería el látigo como Jesucristo en el templo de Jerusalén. 
Fácil, pero se me antoja imposible.




GEOLOCALIZACIÓN


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